A barriga llena, corazón contento
El mensaje es que una vez saciado el apetito, uno se siente satisfecho y feliz.
El mensaje es que una vez saciado el apetito, uno se siente satisfecho y feliz.
El mensaje es que el refrán sugiere que no queda impune el comportamiento del malvado, pues, antes o después, quien ha obrado mal recibe su merecido.
El mensaje es que del mismo modo que suelen haber cambios climáticos muy bruscos, a un período difícil sigue normalmente otro más favorable, por lo que no hay que desesperarse. Además, se emplea principalmente cuando lleva mucho tiempo sin llover o, en sentido general, para señalar que no hay que desanimarse si se está pasando por un mal momento, pues seguramente vendrán tiempos mejores. También, el refrán se traslada del dominio meteorológico al moral, pierde el sentido no idiomático y adquiere un sentido idiomático.
Se entiende que da a entender que la fortuna sonríe en ocasiones a quien no se esfuerza.
El refrán transmite que si bien muchas paremias aconsejan prudencia, en ocasiones se consigue mejor algo cuando se hace con decisión y arrojo.
El refrán transmite que se aplica, en sentido figurado, a quien tiene buena suerte, a quien consigue beneficios sin mérito suyo, sin necesidad de hacer algo.
La enseñanza es que dios ayuda y colma a quienes se esfuerzan por conseguir algo.
Se entiende que como nadie lo tiene todo en la vida, se dice -o se usa para sí mismo- al que la fortuna le sonríe excepto en asuntos amorosos.
Este dicho viene a decir que agosto y septiembre son meses de abundancia porque es la época para la realizar la recolección de las mieses y la vendimia. Por otra parte, sin embargo, el tiempo de abundancia se termina y siguen los meses de escasez, en los que la tierra está dormida por el frío. También, por eso, conviene guardar para hacer frente a los meses del invierno. Asimismo, también puede referirse a losaños en los que las cosechas no se dan también como en otros. También, en sentido general, el refrán recomienda no confiarse pensando que siempre se va a gozar de holgura y bienestar.
La enseñanza es que la fortuna no suele aparecer con frecuencia y, si viene o parece que viene, unas veces lo hace mezclada con dificultades, otras con alegrías, pero, habitualmente, no como uno lo desearía. También, por eso, recomienda la economía a quien vive expuesto a continuas contingencias, como les sucede a los campesinos con la recolección de los granos y de la uva, que se hace sólo una vez al año.
El refrán transmite que se aplica cuando se observa favorecido por la fortuna quien menos lo merece.
El refrán transmite que manifiesta que, cuando algo ha de suceder, las cosas se disponen para ello y nada se puede hacer para evitarlo.
La lección que aporta es que quien tiene una inclinación fácilmente se dispone a dejarse llevar por su gusto.
El mensaje es que con frecuencia no dependen de uno la llegada de las desgracias o de la fortuna, pues unos y otros se alternan en la vida de los seres humanos sin que podamos evitarlo.
El mensaje es que resulta rara la verdadera amistad.
Se entiende que existe la creencia de que en los años bisiestos ocurren hechos funestos.
Este dicho viene a decir que recomienda prudencia, pues no conviene elogiarse por algo que todavía no ha llegado a su fin. También, la valoración definitiva exige concluir, no adelantarse confiadamente.
La idea central es que de las situaciones poco propicias, puede extraerse enseñanzas útiles para seguir adelante y conseguir llegar al objetivo marcado.
Este dicho viene a decir que si alguien nos niega su ayuda, pensamos que, cuando nos necesite, seremos nosotros quienes no le haremos el favor que nos pida. De igual modo, se dice el refrán como advertencia o intención oculta con la idea de desquitarnos de los agravios recibidos o de la actitud contraria de alguien.
La enseñanza es que una vez saciado el apetito, la satisfacción trae la alegría. En consecuencia, en un sentido más amplio, se emplea el refrán para expresar la alegría que experimenta quien consigue lo que necesita y está satisfecho por ello.
El refrán transmite que no hay que derrumbarse ante las circunstancias adversas o la mala suerte, sino enfrentarse a ellas con ánimo, pues de este modo se pueden enmendar o evitar que la desgracia vaya a más.
Se entiende que se recomienda ser optimista, pensando que las cosas malas alternan con las buenas.
Se entiende que en ocasiones se ven defraudadas nuestras esperanzas, por lo que llegan penas cuando se esperan alegrías.
La idea central es que la alegría y el buen humor son un excelente tónico para la vida.
La lección que aporta es que el refrán tratar de consolar a quien está sufriendo algún infortunio, afirmando que, tras una circunstancia adversa, suele venir otra favorable.
Se entiende que se emplea con ironía para aludir a quien no puede aprovechar las riquezas o los beneficios que recibe.
La enseñanza es que paradójicamente, el llanto puede deberse a satisfacción y contento.
Se entiende que con esta frase se apostilla las esperanzas que mantienen la ilusión que no siempre se cumple. En consecuencia, se trata de una frase consolatoria empleada cuando la realidad no ha proporcionado lo que anhelamos.
La enseñanza es que cuando se ha saciado el apetito, el ánimo está alegre.
Se entiende que los cambios en la vida se producen de un momento a otro, pudiendo pasarse de una situación a otra menos favorable casi sin darnos cuenta.
Este dicho viene a decir que alude a la inestabilidad de la fortuna que puede afectar a los bienes en sentido negativo y provocar daños cuando menos se espera.
La enseñanza es que suele decirse a modo de consuelo a quien pierde en el juego. También, puede emplearse también con un sentido irónico.
El mensaje es que el refrán anima a ser optimistas cuando las circunstancias son adversas, al afirmar que pueden cambiar rápidamente y pasar a una situación favorable en poco tiempo. Asimismo, se utiliza también en su sentido literal, para aludir al tiempo atmosférico.
La enseñanza es que parte de la alegría que se puede conseguir se experimenta la víspera, el tiempo previo en que se sueña y se desea.
Este dicho viene a decir que recomienda la conformidad en la desgracia y la confianza en Dios.
La lección que aporta es que se refiere a la justicia y castigo de Dios que recibe quien obra mal, confiado en su misericordia.
El mensaje es que muestra que Dios ayuda de acuerdo con la necesidad.
El refrán transmite que da a entender que debemos esperar el remedio a nuestros males de la misma mano que nos los ha enviado.
La lección que aporta es que para salir airoso de un problema o una situación difícil, lo mejor es tratar de conseguir metas intermedias, ir poco a poco o adoptar la estrategia de fragmentar la dificultad.
La lección que aporta es que alude a la inconstancia de la fortuna, que puede cambiar en un instante de manera que los males se pueden presentar de improviso, mientras que los bienes parecen llegar lentamente.
La enseñanza es que recomienda procurar el bien, aunque no hay ser humano que se libre de desgracia y no debe cogernos desprevenidos.
La idea central es que se refiere a la inestabilidad de los bienes terrenales. En consecuencia, apunta que un período de escasez suele sobrevenir a otro de abundancia.
Este dicho viene a decir que se ensalza el ahorro por encima del beneficio de obtener más riqueza, puesto que si no se sabe guardar, de poco servirá. En consecuencia, las ganancias se deben a veces a la suerte, a una casualidad que nos beneficia y nos alegra inesperadamente, mientras que el esfuerzo vigilante por llevar una buena administración exige prudencia y buen juicio.
El mensaje es que se dice el refrán cuando se aprecia a alguien de improviso en un lugar inesperado o después de mucho tiempo, incluso años.
El refrán transmite que alude al sufrimiento que padece quien vive en una esperanza incierta de conseguir lo que desea.
El mensaje es que si se quiere lograr algo, hay que pretenderlo e, incluso, solicitarlo repetidas veces o despertando la compasión.
La enseñanza es que recomienda adoptar una actitud optimista ante cualquier inconveniente, porque se sobrelleva mucho mejor.
Se entiende que habitualmente, el más diligente consigue lo que se propone.
El refrán transmite que alude a la fuerza del destino. También, cuando el destino nos proporciona una suerte, Dios velará porque se cumpla.
La enseñanza es que se recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día aciago, de mala suerte.
El mensaje es que el que se conforma con lo que tiene, aunque sea poco, no pierde energías a causa del descontento o de la envidia.
La idea central es que la suerte sonríe a quien trabaja por lograrla.
La idea central es que es creencia popular que no es leal quien tiene más claro el pelo de la barba que el de la cabeza.
La idea central es que la felicidad no está en poseer muchos bienes sino en conformarse con lo que se tiene. Asimismo, así, la pobreza se sobrelleva mejor si se adopta una actitud adecuada y optimista.
La enseñanza es que la pobreza y la alegría no son incompatibles, como se aprecia en actos sociales importantes, en especial las bodas.
Se entiende que hay que ser muy activo y decidido para conseguir las cosas.
Este dicho viene a decir que las personas procuran aferrarse al deseo que esperan ver cumplido.
La lección que aporta es que encarece la fuerza del destino. Por otra parte, se emplea cuando no se ha podido evitar que algo ocurriera.
Este dicho viene a decir que alude a la escasa duración de las cosas que nos causan alegría o placer. Asimismo, apunta que, habitualmente, abunda más lo malo que lo bueno.
La lección que aporta es que en el momento menos pensado puede tener lugar tanto lo esperado como lo inesperado.
Este dicho viene a decir que recomienda dejar para más adelante la búsqueda de la solución a un problema o a una situación difiícil.
El refrán transmite que recrimina a quien confía más en su diligencia que en la ayuda de Dios.
El mensaje es que recomienda no perder la esperanza hasta el último momento, cuando se han agotado todas las posibilidades.
Este dicho viene a decir que se emplea para afirmar que el número de los que tienen éxito es menor que el de los que aspiran a él.
El mensaje es que el refrán, de evidente sentido misógino, alude a la inestabilidad que puede producirse en la meteorología, la fortuna, al tiempo que equipara esta inestabilidad con el carácter de la mujer.
El mensaje es que previene que todo tiene su parte negativa y su parte positiva, por lo que no se puede alcanzar la felicidad completa.
El refrán transmite que previene de los inconvenientes que puede causar en los ánimos los cambios de fortuna, en especial en quienes han subido de categoría social, porque son poco asequibles.
La idea central es que el pedigüeño o el servidor sabe los trucos de quien ha mendigado o servido y puede tener deseos de vengarse de humillaciones pasadas. De igual modo, en un sentido más amplio, el refrán alude al cambio de ánimo que se produce en la persona que ha sufrido un cambio de estado o de fortuna.
Este dicho viene a decir que conviene estar seguro de haber conseguido algo antes de difundirlo.
Este dicho viene a decir que la felicidad no se alcanza con una ambición desmesurada.
Se entiende que todo tiene su parte negativa, su parte triste, por lo que no queda más remedio que aceptarlo como es.
Este dicho viene a decir que no hay felicidad completa en este mundo, pues todo tiene su parte alegre y su parte triste.
El mensaje es que el refrán sugiere que no se puede estar del todo contento, porque siempre suele haber algún problema que resolver o porque sobreviene alguna desgracia.
La lección que aporta es que no se puede quedar plenamente satisfechos, pues todo tiene una parte alegre y otra triste.
La lección que aporta es que alude a la poca duración de los bienes humanos, pues, tras un acontecimiento feliz y próspero sigue, habitualmente, otro triste y desgraciado.
Este dicho viene a decir que alude a la relación que existe entre estar feliz y bien alimentado.
Este dicho viene a decir que previene que no se alcanza la dicha por completo, pues siempre hay algún sinsabor.
El refrán transmite que alude a la imposibilidad de alcanzar la dicha completa, porque siempre hay algún perjuicio o algún sinsabor.
La enseñanza es que se refiere a un bien que se ha hecho esperar mucho.
Este dicho viene a decir que ante la inestabilidad de los bienes terrenales, conviene ser precavidos y acumular lo necesario no sólo para el momento actual sino también para el futuro inmediato y no tan inmediato.
El refrán transmite que alude a lo poco que duran las alegrías.
La enseñanza es que anima a tratar de luchar en todo momento para conseguir tener éxito.
La idea central es que aconseja no tratar de cambiar algo que nos satisface plenamente.
El mensaje es que alude al inesperado nombramiento de alguien que no era considerado por la mayoría como posible candidato. Además, también se aplica cuando alguien experimenta una notable mejora en su situación.
La lección que aporta es que es necesario arriesgar algo para conseguir lo que se desea, en particular algo difícil de alcanzar.
La idea central es que en ocasiones, es necesario correr algún riesgo para alcanzar lo que se desea.
La enseñanza es que para salir adelante, hay que sacrificarse.
El refrán transmite que anima a ser optimistas, pues sugiere que, tras el mal tiempo, viene al bueno y, en sentido general, tras una desgracia, suele acontecer un evento alegre.
El mensaje es que sin los medios necesarios resulta imposible llevar a cabo cualquier empresa.
La lección que aporta es que alude a la relación existente entre alegría y buena alimentación, pues, quien no ha saciado su apetito, no tiene ganas ni de divertirse.
Se entiende que aconseja no desfallecer ante la adversidad ni perder la esperanza de que la suerte cambie.
El refrán transmite que denota la distinta suerte que tienen las personas.
Este dicho viene a decir que se usa para quien es feliz y tiene una situación económica muy desahogada, a quien tiene medios y puede enriquecerse aún más, y también a quien tiene riqueza y le favorece la suerte.
El mensaje es que equipara el viento con los cambios de fortuna, por su inestabilidad.