A buen sueño no hay mala cama
El refrán transmite que cuando de verdad se está cansado, no se ponen reparos al lugar donde se va a dormir y recuperar fuerzas.
El refrán transmite que cuando de verdad se está cansado, no se ponen reparos al lugar donde se va a dormir y recuperar fuerzas.
Este dicho viene a decir que el refrán recomienda aceptar los regalos de buen grado y sin poner reparo alguno, pues se considera descortés el analizar exhaustivamente la calidad del obsequio, así como resaltar sus defectos o fallos.
El refrán transmite que la enfermedad ha de combatirse, pero requiere también saber esperar a que siga su curso según las leyes de la naturaleza.
La lección que aporta es que recomienda conformarse con lo que se tiene, si no se ha conseguido algo mejor.
Este dicho viene a decir que en ocasiones, se presenta el trabajo o ciertas exigencias como ineludibles. También, se emplea cuando alguien ha de hacer una cosa en contra de su voluntad y no queda más remedio que aceptarlo con resignación.
El mensaje es que el refrán, de estructura plurimembre, contiene dos mensajes sentenciosos: por un lado, hay que aceptar las equivocaciones y asumirlas con fortaleza de ánimo; por otro, se recomienda preguntar y buscar consejo antes de tomar una decisión irremediable.
La idea central es que si la situación es irremediable, nada se puede cambiar y sólo queda tener fortaleza y valor para afrontarla. De igual modo, el refrán se aplica en especial cuando hemos cometido un error o nos sobreviene algo no deseado pero, en esos casos, de nada sirve lamentarse, sino reaccionar.
El mensaje es que da a entender la facilidad con la gente acepta una tendencia o una opinión por el simple hecho de estar en boga.
El refrán transmite que se puede emplear en sentido literal (el tiempo atmosférico) y metafórico. Además, referido al físico humano, aconseja no hacer notar los gestos que pueden reflejar nuestra decepción ante cualquier suceso. En consecuencia, referido al comportamiento, recomienda mantener el temple y no desanimarse cuando se presentan contrariedades y momentos difíciles, pues, pese a no poder cambiar la situación, se puede cambiar la actitud.
El refrán transmite que alude a la indiferencia ante la necedad de los otros. Asimismo, aconseja no prestar atención ni molestarse por comentarios ajenos e impertinentes que no buscan nuestro bien ni constituyen observaciones dignas de tener en cuenta.
La lección que aporta es que a veces hemos de limitarnos a aceptar lo que la vida o las personas nos den, ya que, al tratarse de un beneficio, debemos mostrarnos satisfechos sin poner reparos a lo que recibimos.
El refrán transmite que refrán creado a partir del sentido literal de que, cuando Dios manda algo, a San Pedro, su apóstol, sólo le queda darle la bendición, o sea, aceptarlo. Por otra parte, el refrán denota que, en ocasiones, sólo cabe aceptar el buen o el mal éxito de un asunto con resignación y conformidad, por el giro que toman las circunstancias.
La enseñanza es que resulta conveniente contentarse con aceptar las cosas como vienen, porque, de lo contrario, se corre el riesgo de recibir lo que no se desea, pero en una cantidad mayor o duplicada.
El mensaje es que quien necesita algo con urgencia deberá tomar cualquier remedio próximo, pese a no ser el mejor ni el más apetecido.
Se entiende que recomienda paciencia, conformidad y alegría para superar el desánimo, la pobreza o alguna contrariedad, como hacen algunos que sufren carencias.
Este dicho viene a decir que es mejor atenerse a lo propio y no depender de otros. De igual modo, emplean esta frase quienes se conforman con lo que tienen.
Se entiende que a falta de algo mejor, hay que conformarse con lo que está a nuestro alcance.
La idea central es que la gente de verdadera calidad suele ser de carácter sencillo y se descubre en su comportamiento, en su trato dulce, exento de ceremonias y rigidez.
La lección que aporta es que se dice cuando se ha iniciado ya una acción y hay que procurar terminarla pese a su peligrosidad y aceptando todas las consecuencias. En consecuencia, se emplea para indicar que, ante una situación muy difícil, se opta por la solución más descabellada, en este caso representada por la decisión de tirarse al río, por ejemplo, ante el avance del enemigo o un fuego. También, tal opción se debe ante la desesperación que conduce a que ya nada importe, o ante la idea de que lo más absurdo representa la única solución.
La enseñanza es que cuando se sufre un descalabro, hay que intentar perder lo menos posible. Asimismo, también se emplea para indicar conformidad porque la desgracia acaecida no es tan grande como se temía.
Este dicho viene a decir que quien no tiene ambición, se conforma con facilidad, incluso si pierde. En consecuencia, se emplea para expresar resignación ante el infortunio.
Este dicho viene a decir que recomienda la conformidad en la desgracia y la confianza en Dios.
El mensaje es que muestra que Dios ayuda de acuerdo con la necesidad.
Este dicho viene a decir que cada uno debe vivir de su trabajo. En consecuencia, da a entender también que el trabajo debe ser retribuido debidamente.
Este dicho viene a decir que denota la indiferencia o superficialidad que sentimos por algo que no nos afecta directamente.
El mensaje es que el que se conforma con lo que tiene, aunque sea poco, no pierde energías a causa del descontento o de la envidia.
La idea central es que la felicidad no está en poseer muchos bienes sino en conformarse con lo que se tiene. Asimismo, así, la pobreza se sobrelleva mejor si se adopta una actitud adecuada y optimista.
El mensaje es que aconseja saber conformarse con lo que se tiene como vía para ser feliz.
La lección que aporta es que no se deben despreciar las cosas pequeñas por su tamaño o escasa calidad. Asimismo, de mismo modo, no se debe rechazar un asunto por ser poca la ganancia, cuando la contrapartida es ningún beneficio.
La idea central es que ante el convencimiento de que no se va a recuperar lo que se presta, resulta más conveniente darlo.
La idea central es que no conviene arriesgar lo que se tiene por algo aparentemente mayor, pero cuya pertenencia puede ser dudosa.
La idea central es que se usa para quienes dejan situaciones o cosas seguras, esperando otras mejores pero inciertas.
La lección que aporta es que da a entender que es mejor privarse de algo a verse continuamente privado de cosas.
El mensaje es que es preferible poseer algo a pensar que algún día lo tendremos.
La idea central es que es preferible carecer de una parte de algo a vernos privados de todo, pues la privación, cuanto menor sea, menos perjudicial resultará.
La idea central es que no conviene despreciar algo necesario, por muy modesto que sea.
La idea central es que conviene estar contento con su suerte.
La idea central es que plantea la conformidad ante una pequeña ganancia, si no se consigue más.
El refrán transmite que alude a la persona insatisfecha, que no se conforma con lo que tiene.
El mensaje es que aconseja conformarse con lo que ya se tiene y no arriesgarlo por algo quizá mejor, pero totalmente incierto.
Se entiende que todo tiene su parte negativa, su parte triste, por lo que no queda más remedio que aceptarlo como es.
Este dicho viene a decir que no hay felicidad completa en este mundo, pues todo tiene su parte alegre y su parte triste.
La enseñanza es que no se puede tener todo en esta vida, pues todo tiene sus inconvenientes.
Este dicho viene a decir que previene que no se alcanza la dicha por completo, pues siempre hay algún sinsabor.
El refrán transmite que alude a la imposibilidad de alcanzar la dicha completa, porque siempre hay algún perjuicio o algún sinsabor.
La enseñanza es que la persona pobre y desvalida encuentra alivio y consuelo en quienes padecen una situación similar. De igual modo, se dice también para aludir a la unión entre personas de igual naturaleza o categoría, por lo que a nadie le falta alquien que lo quiera, por raro que sea.
Este dicho viene a decir que se dice a modo de consuelo a quien consigue con diligencia alguna parte de lo que solicita.
La idea central es que conviene conformarse con lo que se tiene, si no se puede conseguir algo mejor.
Se entiende que se debe aceptar tanto lo bueno como lo malo de algo que emprendemos. De igual modo, quien disfrutó de lo bueno de una situación o de la relación con una persona ha de conocer y padecer lo malo o menos agradable. Asimismo, se puede aplicar a quien actúa egoístamente. En consecuencia, en sentido general, alude a quien va a recibir provecho de algo, no debe excusarse del trabajo o de las molestias que conlleva.
La idea central es que aconseja contentarse con lo que uno posee, aunque sea de peor calidad.
Este dicho viene a decir que alude a la dependencia que se establece entre la persona que ha recibido obsequios o ayuda de alguien más poderoso, por lo que recomienda procurar mantenerse libre de ese tipo de ataduras.
La lección que aporta es que quien dispone de los medios necesarios sin depender de nadie tiene libertad de movimientos.
Este dicho viene a decir que previene que quien acepta algo prestado o la ayuda de alguien, tarde o temprano deberá devolver lo prestado o el favor, y puede que con creces, por lo que recomienda evitar esta dependencia.
El mensaje es que alaba a quien no depende económicamente de nadie y a quien hace lo posible por vivir sólo de su trabajo, sin tener que recurrir a los demás.
El refrán transmite que cuando necesitamos algo, a veces vamos a pedírselo a otra persona, pero, si resulta que ésta tampoco lo tiene, no queda otra opción que volver a casa y pasar sin ello. En consecuencia, recomienda, pues, resignación cuando no conseguimos algo. Por otra parte, el refrán recomienda valorar lo que uno posee, ya sea en uno mismo, en su familia o en su ámbito, pues constituyen recursos suficientes para resolver determinadas situaciones.
La enseñanza es que da a entender que quien necesita algo es la persona más adecuada para hacerlo bien.
La idea central es que recomienda conservar la vida, aunque sea viviendo con las molestias de una enfermedad o las de un trabajo.