La enseñanza es que recuerda que la vejez lleva emparejada una serie de dolencias ineludibles.
"Hombre viejo, cada día un duelo nuevo"
"Más mató la cena, que sanó Avicena"
"Más vale sudar que estornudar"
"El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas"
"De grandes cenas están las sepulturas llenas"