A bien obrar, bien pagar
La lección que aporta es que quien actúa honradamente, cumple su deber o realiza perfectamente la actividad encomendada es lógico que sea recompensado por ello.
La lección que aporta es que quien actúa honradamente, cumple su deber o realiza perfectamente la actividad encomendada es lógico que sea recompensado por ello.
La idea central es que se dice cuando los adversarios poseen idéntica fuerza. Por otra parte, aconseja una respuesta eficaz y bien dirigida a un buen ataque.
El mensaje es que el refrán sugiere que no queda impune el comportamiento del malvado, pues, antes o después, quien ha obrado mal recibe su merecido.
La idea central es que cada cosa ha de complementarse con lo que le corresponde o necesita. De igual modo, aplicado a los humanos, el refrán indica también que todos pueden encontrar pareja. Además, del mismo modo, da a entender que lo más insignificante puede hacer su servicio en algún momento.
La lección que aporta es que nadie ha de pedir o reclamar más de lo que le corresponde, en especial si con ello perjudica a otra persona, pues cada uno debe conseguir lo que se merece.
El refrán transmite que se aplica cuando se observa favorecido por la fortuna quien menos lo merece.
Se entiende que alude a la inquietud que invade a quien ha obrado mal , por lo que teme el castigo correspondiente.
Este dicho viene a decir que en ocasiones, los poderosos acomodan e interpretan las leyes a su conveniencia, con el consiguiente quebranto.
El refrán transmite que aconseja cumplir con su deber y mantenerse firme en el ejercicio de la justicia o en la manifestación de la verdad para evitar no rendirse ante el interés o las dificultades ni dejarse influir en las decisiones. Asimismo, se trata de un consejo aplicado de modo especial a los jueces. Asimismo, también se aplica al que no da su brazo a torcer ni cede en una contienda.
Este dicho viene a decir que conviene dar a cada uno lo que corresponde.
La idea central es que con frecuencia las presiones de los poderosos consiguen que no se haga justicia.
Se entiende que da a entender que el castigo corrige los vicios y malos actos, incluso en las personas carentes de razón.
La lección que aporta es que justifica la penalización o la indemnización por algún descuido o torpeza.
El mensaje es que da a entender que las leyes están para cumplirlas, empezando por quienes las legislan, pues ellos deben ser los primeros que deben cumplirlas.
Este dicho viene a decir que se previene que cada cual pagará las consecuencias de sus actos.
Este dicho viene a decir que la imparcialidad va unida a la justicia. Asimismo, deben ser imparciales quienes han de impartir justicia, como los reyes o los jueces.
La idea central es que resulta muy difícil e impsoible ser imparcial, si uno es parte afectada.
Este dicho viene a decir que denota la diferencia que existe entre las personas y los estados.
La enseñanza es que en ocasiones, algunos cargan con culpas ajenas y salen muy perjudicados.
La enseñanza es que se usa para personas de poca valía y que por alguna razón se relacionan. En consecuencia, se establece semejanza o incluso igualdad aplicado a personas que valen poco. Además, habitualmente, se emplea en sentido negativo.
La idea central es que penaliza al cómplice y no sólo al ejecutor de una fechoría.
La lección que aporta es que el refrán alude a la igualdad de todos los seres humanos como tales, salvo por la apariencia externa o por algo accidental. Por otra parte, pese a tener todos un mismo origen, las clases sociales se distinguen por la educación y las riquezas. Por otra parte, el refrán puede tener el sentido de que nadie debe sentirse superior a los demás porque la única diferencia es muy superficial, la vestimenta. En consecuencia, previene que no nos fiemos de las apariencias porque las reacciones humanas no se dominan fácilmente y personas ilustres y distinguidas pueden cometer iniquidades como cualquiera.
La idea central es que recrimina la injusticia de quienes pretenden que no se disguste quien recibe no sólo un mal tratamiento sino también más penas.
Se entiende que recomienda evitar en la medida de lo posible iniciar un pleito porque puede acarrear muchos más.
La idea central es que además del sentido recto, se emplea para dar a entender que alguna cosa es totalmente diversa, impertinente y fuera de propósito para el caso.
La idea central es que alude a la desigualdad en los bienes. También, suele decirlo quien está falto de bienes a modo de queja, cuando compara su situación con la de otros mucho más desahogada. Además, se dice en ocasiones con cierta envidia, como un lamento por una situación que se juzga injusta.
Este dicho viene a decir que en ocasiones, se llevan los beneficios quienes no han trabajado para conseguirlos. También, también se refiere a que a algunos se les achaca algo negativo cuando en realidad otros hacen igual o más. Además, en este caso, no se trata de que no se hace justicia a efectos de recompensa económica, sino más bien de moral. En consecuencia, se dice con cierta ironía.